Soltar lo que no nos conviene

Si no nos sentimos bien con algo, muchas veces la mejor medida es dejar ir, soltar, alejarnos o dejar fluir.
Solemos aferrarnos a lo que duele, a lo que lastima, a lo que nos presiona pero, cuando tomamos como hábito el soltar, vemos cómo todo fluye y lo ligeros que podemos continuar nuestro andar.
Esto aplica para personas, lugares, sentimientos, pensamientos o cualquier cosa que nos reste energía.