Cuento de Navidad

“Era una tarde fría y airosa del mes de diciembre, y Alma se encontraba triste por la conducta doliente y airosa de algunos de sus amigos; se sentía consumida por sentimientos tristes por los acontecimientos que se habían suscitado en esos días, y su ánimo se encontraba deplorable.

Hasta entonces no había conocido el dolor de la traición, siempre había sentido que contaba con el apoyo de quienes conocía, de sus llamadas por teléfono o el e-mail al que constantemente acudía para “platicar” con sus amigos cercanos, aunque en el día también comentaba con ellos anécdotas de sus impresiones que mantenía en clases.

-”No es bueno comentar lo que otros nos confían”, reflexionaba con seriedad.

-”Esto sólo trae consecuencias lamentables”, afirmaba al expresarlos.

-”No volveré a confiar en ningún amigo”. Lo repetía continuamente.

En ese momento en el que la angustia la invadía, sintió la presencia de un aire frío de pensamientos amargos y de una soledad oscura en el que su ceño se veía fruncido, sin embargo una luz brillante de su interior la reconfortó cuando en un suspiro profundo recordó las frases de lo que vale un amigo: “un ángel quisiera ser tu amigo”, “un ángel sabe cuanto necesitas de alguien que te escuche”, “un amigo te escucha sin decirle que lo necesitas”, “un amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la vida: el amor y la amistad”, “un amigo sin proponérselo, también es tu ángel”.

Al recordar Alma de las frases célebres que continuamente transmitía a sus amigos, el ánimo borró el ceño fruncido transformándolo en una sonrisa tierna, amable y franca que es la respuesta de un corazón noble que sabe perdonar.

“La vida nos lleva por caminos diferentes, alguna veces son de reír, otras tantas de llorar, se convierte en alivio al recordar los momentos gratos de quienes a veces nos hieren para poder poner en práctica la Ley del Perdón, esta es la presencia del Ángel de la Navidad”; escribía en su libro de la vida.

En estos días se presenta el Ángel de la Navidad a nuestros corazones, que nos trae con su presencia lo mejor que nosotros podamos permitirle que nos obsequie: pensamientos nobles hacia lo que ha sido nuestra vida, el valor de los triunfos acumulados que es el levantarse de los fracasos, la expectativa del yo puedo…, el sabor del éxito al estar dispuestos a volver a tenerlo, el ánimo que fortifica el deseo de llegar a la meta deseada, el ayudar al más necesitado, entre otros”.

Conocer el cuento del “Ángel de la Navidad” fortifica la fe que debe seguir en la vida y en la gente que amamos, al estar herido se puede acudir a la filosofía, pero ¿hasta dónde ayuda?, sin embargo la fe en el Creador es una roca fuerte al seguir sus leyes que nos enseña que la vida es para vivirla en amor, fortaleza y amistad.

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