Soy amable

El ser amable no tiene que ser difícil. Puede ser desde ofrecer una sonrisa al cajero del supermercado o compartir con alguien tus alimentos.

Estudios en varias universidades muestran que las personas que hacen más actos de amabilidade también tienen el puntaje más elevado en relación a su propia felicidad.

El acto de dar nos lleva a más satisfacción. Mucha más que cuando recibimos. Y curiosamente es que a través de la calidez emocional se produce la hormona de oxitocina que reviste las arterias de nuestro cuerpo lo cual es vital para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Ser amable nos conduce a la salud y a la felicidad.

Todos los días están llenos de oportunidades para mostrar amabilidad a otros y a nosotros mismos. ¿Cuántas oportunidades decides tomar?

¡Que los ángeles acompañen tu camino!