Camina sin rumbo fijo

Está comprobado que realizar una corta caminata reduce nuestro cortisol en sangre, y eso nos hace sentirnos mejor.
Además, si el paseo no tiene un rumbo fijo, te ayudará a sentir que estás “torciendo” el destino de ese día que ha comenzado mal.
¡Que los ángeles acompañen tu camino!