Entiendo que somos inmortales y dejo de sufrir cuando alguien muere

La muerte no existe… porque en realidad no somos este cuerpo físico… somos espíritu que venimos de estar en la más elevada frecuencia vibracional a vivir una experiencia de expansión y aprendizaje.

Y venimos a la Escuela del Universo llamada Tierra.

Para poder experimentar esta experiencia en la Tierra, necesitamos un vehículo para transitar a través del planeta y lo llamamos cuerpo físico.

Cuando hemos terminado de vivir nuestra experiencia, sea del tiempo que haya sido (largo, corto, breve, muy breve, o muy largo), nos deshacemos de ese maravilloso vehículo que nos dió la oportunidad de experimentar la Vida en la Tierra, nos desprendemos de él y volvemos a experimentar lo que REALMENTE SOMOS.

¡Volver a Ser Quienes Verdaderamente Somos es la máxima y más maravillosa experiencia!

¡Ningún gozo en la Tierra se compara con la sensación de volver a integrarnos a la Energía de Amor de la que venimos! ¡Es verdaderamente extasiante!

Debido a esto y porque sabemos que la vida es eterna, que somos inmortales, y sabemos que no hay un final para lo que SOMOS, si uno de nosotros “muere” (su cuerpo físico) en un terremoto o se estrella su avión o cualquier cantidad de formas muy creativas que hayamos encontrado para hacer nuestra salida a lo No-Físico, los ángeles y todas las conciencias Celestiales jamás se lamentan ni se lamentarán por nosotros ni por un instante.

Sólo que, a veces, desde nuestro miope punto de vista en relación al concepto de vida física en la Tierra, muchos de nosotros nos lamentamos enormemente por los sucesos que llamamos de muerte o de fallecimiento.

Cambiemos nuestra perspectiva de la Vida en la Tierra. En realidad se trata de una Transición de lo Físico a lo No-Físico. Nada más. No dejamos de SER.

Venimos a experimentar las maravillas que hay a nuestro alrededor en la Tierra siempre que las deseemos ver, venimos a gozar ya vivir la dicha de esta experiencia porque, de esa manera, junto con el Universo entero, contribuimos a la Expansión del Todo.

Y luego, regresamos a integrarnos a la Conciencia Universal y a recordar quien verdaderamente somos. ¡Qué ciclo tan hermoso!

¡Que los ángeles acompañen tu camino!