Naturaleza y personas podemos convivir en armonía

“Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces. 
 Amo el color del jade 
 y el enervante perfume de las flores, 
 pero amo más a mi hermano: el hombre”   

El poema atribuido a Netzahualcóyotl, uno de los gobernantes más grandes de la época prehispánica, es una dedicatoria a todos los seres vivos, a la naturaleza y sobre todo a la parte más auténtica y natural de los humanos. Una muestra de que podemos vivir en armonía, que las voces de los pájaros y el perfume de las flores son parte de nuestra existencia y que pasarlas por alto es similar a no vivir.

¡Que los ángeles acompañen tu camino!