Medito y acallo a mi mente unos minutos al día

Sólo centro mi atención en mi respiración… ¡hasta un niño lo puede hacer!

Es por eso que muchos de nosotros enseñamos meditación. Porque cuando dejas de pensar, detienes el pensamiento que crea resistencia. Cuando detienes el pensamiento resistente, entonces estás en modo receptivo.

Por eso enseñamos aprecio, porque cuando lo aprecias, no estás en el modo de resistencia y permites bienestar porque estás en modo receptivo.

¡Que los Ángeles acompañen tu camino!