Reescribo mi historia con todo lo bueno que he recibido

Todo lo que experimentas pasa primero por la percepción de tus sentidos —gusto, tacto, vista, oído, u olfato— y genera un tipo de sentimiento. Posteriormente, el sentimiento da lugar a un pensamiento, que después identificas como una emoción, con la que etiquetas la experiencia como buena o mala, correcta o incorrecta, feliz o triste. En cierto sentido, las emociones son pensamientos que asocias con sentimientos o sensaciones físicas. En este momento comienzas a darle un significado a tus experiencias de vida: “Mis padres me dieron en adopción, así que eso quiere decir debe haber algo malo conmigo”.

Los distintos significados que le das a cada experiencia se convierten en los hilos que tejen cada capítulo de tu vida para crear el tapiz de tu historia. Cuando interpretas tus experiencias de vida como negativas o como algo que te resta poder, conformas creencias limitantes de ti mismo. Estas creencias limitantes pueden sonar de esta manera:

  • “No soy suficientemente bueno”
  • “Nunca podré hacer eso”
  • “Soy un tonto”
  • “Nunca tendré suficiente” o
  • “No merezco ser feliz”.

Como resultado de estas creencias limitantes, el miedo, el dolor, y el sufrimiento se colocan en el primer plano de tu conciencia; e intencionalmente tratas de evitar a todos o a todo aquello que te hace volver a vivir aquellas experiencias.

La buena noticia es que eres el autor de tu propia historia. Eres el único que recorre tu camino y se abre paso en él. Eres quien escribe la historia y tiene la capacidad de cambiar la narración en todo momento.

Reescribir tu historia requiere que observes con honestidad cuando culpaste a otras personas o circunstancias por los giros que dio tu vida. ¿Te sientes resentido por un ascenso que no obtuviste en el trabajo? ¿Sigues amargado por esa relación que no funcionó? Si crees que estás albergando resentimientos, pregúntate lo que aprendiste de esa persona o situación. Piensa en la historia de manera positiva. Piensa en qué regalos se manifestaron en tu vida como resultado de no haber satisfecho tus necesidades o conseguido lo que querías en aquella ocasión.

A medida que te acostumbres a encontrar las oportunidades en cada desafío, comenzarás a ver las nuevas experiencias con una nueva luz, y comenzarás a reescribir tu historia.

por: Trista Thorp

¡Que los ángeles acompañen tu camino!