Enojarme con los demás no mejorará la situación

 Es posible que los budistas hablen mucho acerca del amor, la compasión y la tolerancia, pero cuando incluso grandes maestros como el Dalai Lama admiten que se enojan algunas veces, ¿existe alguna esperanza para el resto de nosotros?

La ciencia puede decir que sentir enojo es totalmente normal; los psicólogos nos aconsejan que expresemos nuestro enojo, y algunas religiones incluso hablan de ira justa. Por el contrario, el enojo siempre es desaconsejable.

Vivimos en una era en la que se nos recomienda expresar nuestro enojo, pero los ángeles no están de acuerdo con eso. Actuar el enojo hace que sea más fácil hacerlo de nuevo en el futuro, conduciendo así a un ciclo interminable. Los ángeles nos aconsejan que no reprimamos nuestras emociones ni que permitamos que nos desborden, sino que las analicemos y lleguemos a entender el pensamiento incorrecto que está detrás del enojo.

Sabemos que el enojo no es un estado mental feliz, pero ¿qué podemos hacer con él? ¡no existe una píldora mágica! pero aquí te compartimos un consejo para lidiar con el enojo:

1. Así es la vida: 

La primera enseñanza del Buda hace 2,500 años va directo al grano: la vida es insatisfactoria. ¿ Adivinen qué ? Nuestra vida nunca será satisfactoria.

Nacemos, morimos. Entretanto, tendremos buenos tiempos y malos tiempos, y momentos en los que probablemente no sintamos nada en absoluto.

Cuando llegamos a este mundo nadie nos dijo que la vida sería linda, fácil, constantemente divertida, y que las cosas siempre saldrían como nosotros queremos. Cuando entendemos nuestra propia situación en el ciclo continuo que vivimos, podemos entender también la situación de todos los demás.

Estamos juntos en esto. Enojarnos con los demás, con las situaciones y con nosotros mismos, no mejorará nada. Las demás personas dicen y hacen cosas que no nos gustan porque efectivamente sus vidas también son un desastre.

Esta forma de pensar puede transformar de manera radical nuestra perspectiva. Incluso aunque cada uno de nosotros parezca ser el centro de su propio universo, eso no significa que todo tenga que salir (o que alguna vez saldrá) exactamente como nosotros queremos.

¡Que los ángeles acompañen tu camino!