Antes de perder el control, me lleno de paciencia

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La ciencia puede decir que sentir enojo es totalmente normal; los psicólogos nos aconsejan que expresemos nuestro enojo, y algunas religiones incluso hablan de ira justa. Por el contrario, el enojo siempre es desaconsejable.

Vivimos en una era en la que se nos recomienda expresar nuestro enojo, pero los ángeles no están de acuerdo con eso. Actuar el enojo hace que sea más fácil hacerlo de nuevo en el futuro, conduciendo así a un ciclo interminable. Los ángeles nos aconsejan que no reprimamos nuestras emociones ni que permitamos que nos desborden, sino que las analicemos y lleguemos a entender el pensamiento incorrecto que está detrás del enojo.

Sabemos que el enojo no es un estado mental feliz, pero ¿qué podemos hacer con él? ¡no existe una píldora mágica! pero aquí te ofrecemos un consejo para lidiar con el enojo:

2. Ser un héroe: Paciencia

Las emociones perturbadoras se superan mejor si utilizamos su oponente; combatir el fuego con fuego simplemente no funciona. ¿Por qué? Es imposible que nuestra mente mantenga dos emociones opuestas de forma simultánea. No podemos gritarle a una persona y ser pacientes con ella al mismo tiempo, simplemente no funciona.

La paciencia es considerada por muchos como un signo de debilidad, con la que les permitimos a los demás que se aprovechen de nosotros y obtengan lo que les dé la gana. Sin embargo, la realidad no podía ser más diferente. Cuando estamos frustrados ¿qué tan fácil es simplemente gritar y hacer un escándalo? ¿Y qué tan difícil es permanecer calmados y controlar nuestras emociones? Seguir nuestras emociones adonde quiera que nos lleven no nos convierte en héroes, nos hace débiles.

Así que, la próxima vez que estés a punto de perder la cabeza, mejor desenvaina tu espada de la paciencia y córtale la cabeza a tu propio enojo.

¿Cómo? Podríamos hacer el intento de respirar profundamente (un antídoto directo para las respiraciones cortas e intensas que hacemos cuando estamos enojados) en el instante en que notemos que estamos tensos. Podemos contar lentamente hasta cien para evitar decir cosas de las que nos arrepentiremos después. O, si estamos en una confrontación directa, podemos elegir retirarnos antes de que la situación se salga de control. Cada caso es diferente, así que necesitaremos utilizar nuestro cerebro para ver cuál es la mejor opción.

¡Que los ángeles acompañen tu camino!