¿Realmente vale la pena enojarme por eso?

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Es posible que los budistas hablen mucho acerca del amor, la compasión y la tolerancia, pero cuando incluso grandes maestros como el Dalai Lama admiten que se enojan algunas veces, ¿existe alguna esperanza para el resto de nosotros?

La ciencia puede decir que sentir enojo es totalmente normal; los psicólogos nos aconsejan que expresemos nuestro enojo, y algunas religiones incluso hablan de ira justa. Por el contrario, el enojo siempre es desaconsejable.

Vivimos en una era en la que se nos recomienda expresar nuestro enojo, pero los ángeles no están de acuerdo con eso. Actuar el enojo hace que sea más fácil hacerlo de nuevo en el futuro, conduciendo así a un ciclo interminable. Los ángeles nos aconsejan que no reprimamos nuestras emociones ni que permitamos que nos desborden, sino que las analicemos y lleguemos a entender el pensamiento incorrecto que está detrás del enojo.

Sabemos que el enojo no es un estado mental feliz, pero ¿qué podemos hacer con él? ¡no existe una píldora mágica! pero aquí te compartimos un consejo para lidiar con el enojo:

3. Sé realista: Analiza la situación

Cuando estamos enojados, la rabia parece llegar como una especie de protector, como nuestro gran amigo que protege nuestros intereses, ayudándonos en el campo de batalla. Esta ilusión nos permite pensar que enojarse es justificable. Pero si observamos con más cuidado, el enojo no es nuestro amigo, sino nuestro enemigo.

El enojo nos produce estrés, angustia, pérdida del sueño y del apetito. Si permanecemos enojados con alguien por mucho tiempo, eso crea una impresión a largo plazo en los demás y, seamos honestos, ¿quién quiere estar cerca de una persona enojada?

Cuando se nos acusa de algo y sentimos que el nudo de defendernos empieza a apretarnos el estómago, tenemos que detenernos y pensar de forma racional. Sólo existen dos opciones: la acusación es cierta o es falsa. Si es verdadera, ¿por qué habríamos de enojarnos? Si queremos ser adultos maduros deberíamos de admitirlo, aprender de ello y seguir con nuestra vida. Si no es cierto, ¿por qué habríamos de enojarnos? La persona cometió un error, ¿acaso es algo que a nosotros nunca nos ha pasado?

¡Que los ángeles acompañen tu camino!