Hay situaciones en las que decido no desperdiciar mi tiempo en ellas

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Es posible que los budistas hablen mucho acerca del amor, la compasión y la tolerancia, pero cuando incluso grandes maestros como el Dalai Lama admiten que se enojan algunas veces, ¿existe alguna esperanza para el resto de nosotros?

La ciencia puede decir que sentir enojo es totalmente normal; los psicólogos nos aconsejan que expresemos nuestro enojo, y algunas religiones incluso hablan de ira justa. Por el contrario, el enojo siempre es desaconsejable.

Vivimos en una era en la que se nos recomienda expresar nuestro enojo, pero los ángeles no están de acuerdo con eso. Actuar el enojo hace que sea más fácil hacerlo de nuevo en el futuro, conduciendo así a un ciclo interminable. Los ángeles nos aconsejan que no reprimamos nuestras emociones ni que permitamos que nos desborden, sino que las analicemos y lleguemos a entender el pensamiento incorrecto que está detrás del enojo.

Sabemos que el enojo no es un estado mental feliz, pero ¿qué podemos hacer con él? ¡no existe una píldora mágica! pero aquí estaremos publicando nuestros mejores consejos para lidiar con el enojo:

6. Recuerda la muerte: Impermanencia

Tú vas a morir. Yo voy a morir. Todos vamos a morir. Así que, cuando la persona que no soportamos hace algo que realmente nos molesta, hagamos un alto y pensemos: “Cuando esté en mi lecho de muerte, ¿esto será importante?”A menos que sepamos que la persona está totalmente determinada a controlar y destruir el mundo, la respuesta probablemente será un rotundo “no”. Este pequeño consejo es muy simple, pero ayuda a aliviar muchas de las pequeñas molestias de la vida.

Todos sabemos que vamos a morir, pero obviamente no es algo que realmente sabemos. La muerte es una abstracción, un concepto lejano que le sucede a otras personas: los viejos, los enfermos, las personas involucradas en accidentes extraños. Pero esa no es la realidad. Todos los días mueren personas jóvenes antes que personas viejas, y personas sanas antes que personas enfermas.

Cuando nos enfocamos en nuestra definitiva muerte futura (¿mañana, en un año, en cincuenta años?) muchas de las cosas que normalmente nos sacarían de quicio, literalmente, se vuelven nada. No es que ya no nos molesten, sino que reconocemos que no tiene sentido desperdiciar nuestro precioso tiempo, aliento y energía en ellas.

¡Que los ángeles acompañen tu camino!