¿Cómo lidiar con nuestros miedos?

... by Светлана  Беляева

Las emociones nos gobiernan en el día a día de nuestra existencia. Todas las personas tenemos emociones continuamente. Es algo que no podemos evitar. Un aprendizaje de vida es, por tanto, aprender a vivir con ellas, sin negarlas pero sin dejar que se conviertan en prisiones que nos mantienen atrapados. De todas ellas, una de las más frecuentes, relevantes y difíciles de manejar es el Miedo.

Hay miedos prudentes, legítimos, útiles y que nos mantienen a salvo… (miedo a una corriente eléctrica, a un precipicio, un torrente desbordado, etc…).

Pero cuando el miedo se exacerba, se vive en el terror más indefinido. El miedo a perder, a morir… Es miedo a perder la seguridad de lo que tenemos…

Pero, ¿podemos tener alguna certeza en la seguridad de lo que tenemos? La respuesta, ya sabemos que es negativa. Nadie puede decidir que no lo dejen de querer, o decidir no morirse hoy. No está en nuestras manos decidir eso. Pretender esos comportamientos sólo consiguen atraparnos en una red de pensamientos negativos que derivan en otros sentimientos más tóxicos y perniciosos; la sobreprotección, los celos, la rabia, etc…

Y sin embargo, vivir con el miedo a perder lo que nunca hemos tenido, nos impide disfrutar de lo que sí tenemos. Y vivir con el miedo a perder lo que sí tenemos nos impide poner el foco en conseguir lo que no tenemos.

Lo que sí tenemos es el amor de hoy, la vida hoy, el ánimo hoy. Podemos enfocarnos mucho más en el hoy si no vivimos tan pendientes, y sobre todo tan aterrorizados, sobre lo que nos puede pasar mañana.

Queremos controlar lo que es imposible controlar. Eso nos desgasta y nos frustra, y en última instancia, nos genera más miedo al darnos cuenta de lo inútil de la apuesta y de la cantidad de energía que hemos gastado en ese propósito quimérico.

Por eso las personas que se pierden las pequeñas alegrías esperando conseguir la gran felicidad nunca son felices, porque lo único que nos puede dar la felicidad es disfrutar intensamente lo que sí tenemos, que son esas pequeñas alegrías cotidianas que pueden llenar una vida entera.

¡Que los ángeles acompañen tu camino!