Me deshago de mis quejas

Cuando guardamos rencor y quejas, en especial en cuanto a algo por lo que estamos rezando, es muy posible que esos lamentos impidan que los ángeles creen las respuestas que buscamos.

El resentimiento es como una barrera que nos mantiene encerrados en el miedo y la separación. Hace que nos sintamos separados de nuestros ángeles de la guarda y, por ende, de Dios.

Por otro lado, cuando perdonamos y nos perdonamos, volvemos a conectarnos con nuestra esencia espiritual verdadera y entonces alineamos nuestra alma con el amor.

Un Curso de Milagros dice: “El perdón disipa la oscuridad, reasegura tu voluntad y te deja mirar un mundo lleno de luz”.

¡Que los ángeles acompañen tu camino!